Artículos
como Vestidos de novia a 4 mil pesos, televisores de perilla a 10 mil, toca
discos desde 30 mil, ventiladores esquineros a 7 mil, gafas a mil, bóxers usados
500 pesos, labiales a 200 pesos, patines a 8 mil, bicicletas desde 30 mil,
entre otros, son los productos más llamativos de rebusque que se encuentran
esperando el desvalúo al terminar la jornada de cada día para ser comprados entre
los más de 100 recicladores que día a día tienden su mercancía en los andenes
del “Bazar de los Puentes”.
El Bazar de los Puentes, plataforma A, está ubicado
en el corazón de Medellín, entre las estaciones de Prado Centro y el Parque Berrío
del Metro, por encima de la carrera Bolívar. Sector en el que predomina la
movilidad y la actividad comercial, dinámicas que se reflejan en las calles, en
los andenes, en los locales y en el gesto muerto y la mirada perdida de un
habitante de la calle.
Desde el año 2003 más de 375 familias recuperadoras
de basura se benefician del comercio que realizan en los “arrendamientos
Comodato” que les otorgó el periodo administrativo de la Alcaldía de Luis Pérez,
que buscó con este proyecto incluir en un espacio de concertación a los
recuperadores de la Avenida Ferrocarril y Guayaquil.
En el Bazar los Puentes, Plataforma A, están
ubicados 16 pasillos, 384 locales y en cada pasaje hay 24 locales con medidas
cada uno de 1.20 metros de ancho por 1.30 metros de largo, que abren sus rejas
verdes desde las 6 de la mañana hasta las 6 de la tarde de lunes a viernes, y cerrando
más temprano los sábados, domingos y festivos a las 3:30pm. Nunca hay descanso
en la semana.
Cada local cuenta con una infraestructura a base de
ladrillo y madera que es definida con una tabla que por debajo está dotada con
un bombillo y por encima da lugar a un segundo nivel que funciona como bodega. Los
socios que integran este bazar, pagan voluntariamente a la Asociación de
Recuperadores, corporación encargada de administrar esta plataforma, el valor
de 500 pesos para adquirir los servicios
de una empleada de servicios varios que haga aseo adentro y fuera de las
instalaciones, porque como afirma Jorge Sánchez, Secretario de la Asociación de
Recuperadores “E.P.M sanciona con multas de hasta 3 millones de pesos el
incumplimiento de la limpieza de las basuras, nosotros estamos muy prevenidos
con el tema y preferimos cuidarnos de males”.
Maria Eugenia Valencia es la actual Presidenta de
la Asociación de Recuperadores, su administración lleva 2 años regulando el
bazar y logró que Espacio Público les diera un permiso para utilizar los
andenes de la plataforma, para generar espacios masivos de ventas a los
recuperadores y recicladores que no tienen ningún local, los fines de semana y
festivos.
Los sábados, domingos y festivos son los días pico,
adentro y afuera de “Los puentes”. Los andenes que ya están establecidos y
fueron elegidos tras un estudio socioeconómico, disponen de su espacio en la
acera que les vale 500 por día, para tender en carretillas, costales de cabuya
o en bolsas de plástico abiertas, los artículos que han recuperado de las
basuras, en las donaciones que les hacen la gente de los diferentes estratos, o
en la mercancía que les venden muchos de los habitantes de la calle de el
sector de Carabobo y Prado Centro.
Gloria Sánchez, conocida como “Lulú”, es la única mujer
con 80 años que trabaja los fines de semana afuera del bazar, vendiendo
artículos que el más barato cuesta 500 pesos; unas canicas a 100 pesos, y lo
más caro que tiene es una olla arrocera de 12 mil pesos. “Varias veces he
llevado los papeles para tener un puestico adentro pero Espacio Público no me
los acepta”, dice Lulú. Esta recuperadora que se sustenta desde hace 30 años
con lo que recolecta, vive en una pieza arrendada en la Avenida Cundinamarca,
que le cuesta 12mil pesos diarios, tiene 3 hijos, uno de ellos parapléjico.
“Nunca dejo perder mi puesto los fines de semanas y aunque este año andan muy
malas las ventas aquí, sigo haciendo las vueltas para colocarme adentro”, dice
Lulú.
Otro de los comerciantes es el señor Raúl
Betancur de sesenta años de edad, padre de dos hijos y soltero, que lleva
trabajando en el comercio cuarenta años,
es uno de los más antiguos del bazar y es dueño de uno de los locales que lo
adquirió con el pago de una mensualidad
que con los años les permite aparecer
como dueños.
Primero
trabajó en Guayaquil, de ahí se pasó a trabajar por los Pies descalzos y optó
por irse definitivamente para los puentes porque se sentía mas cómodo y seguro.
En este sitio lleva diez y nueve años donde las ganancias son pocas pero se
hace el sustento para todos los días.
Uno de los
productos más caros que tiene es una mesa
de comedor a 10.000 pesos, tiene libros a 1.000
y lo más barato es un tornillo de 50 pesos “eso si depende de la persona
que venga, por que hay veces los ricos se baran por un tornillo y si lo tengo
no se los vendo a 50 pesos sino a mil pesos.” Agrega don Raúl.
El olor de la marihuana que consumen los habitantes
de calle y vendedores de estupefacientes a las afueras de “Centro Día”, lugar ubicado
al lado del Bazar los Puentes y que funciona como atención en alimentación y
aseo para estas personas, trae problemáticas de seguridad para los transeúntes
que no están familiarizados diariamente en esta zona.
“Nosotros tenemos todos los papeles legalizados del
bazar, no permitimos el expendio acá adentro y tampoco le pagamos a ninguna
convivir, la situación afuera es de consumo, inseguridad y comercio de todo
tipo, sin embargo nosotros junto a los socios respetamos este espacio que nos
brindan. El año pasado por ejemplo, quitamos dos locales que estaban siendo
utilizados por sus dueños para guardar droga”, dice Maria Eugenia Presidente de
la Asociación de Recuperadores.
El Bazar los Puentes, plataforma A, reúne a sus
alrededores todas las actividades comerciales lícitas e ilícitas de una ciudad,
el consumo de droga mantiene a la vista de los visitantes y trabajadores de la
zona.
Néstor Fernando Herrera con el cargo de Mayor en la
Policía Nacional es un testigo clave de la inseguridad que se presenta en los
alrededores de los puentes “se han hecho algunos allanamientos por causa de la
delincuencia común y por el expendio de drogas. Como es una zona del mercado de
las pulgas hay muchos delincuentes en la noche y mucha prostitución”.
Sin embargo en el Bazar de los puentes hay personas
que opinan que el Bazar de los puentes es muy seguro. “Hemos crecido en
entornos duros, yo llevo 7 años con mi local, desde que se abrió el bazar, para
nosotros este es un mejor cambio, salir de las calles como El Pedrero y Amador
para tener un lugar donde nos apoyamos,
donde tenemos un fondo solidario y una junta que nos representa,
significa tener un espacio propio para hacer lo único que sabemos hacer,
negociar barato y vivir sin hacerle daño a nadie”, dice Javier de Jesús
Hidalgo, defensor y representante de los recuperadores ante la Asociación.
Este bazar conserva en sus pasillos un olor húmedo,
con polvo en el aire que sale al sacudir los locales, un aire con brisas frías
y constante que penetran el lugar por el vaivén de las más de diez rutas de
buses que pasan por la zona. Entre chécheres viejos y usados y mercancía que se
vende sin factura se vive en las afueras y, adentro del “Bazar los Puentes” en
la plataforma A, un lugar que con un ambiente de tolerancia entre policía,
recicladores, habitantes de calle, consumo y expendio, mantiene vigente la
actividad de sustento de más de 500 familias recuperadores que trabajan este
lugar en los locales y andenes.
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