Para muchos, un barrio es
considerado como un lugar que es exclusivamente para vivir, en cambio, para
otros, sus casas, árboles, patrimonios, problemáticas, representan el recuerdo
y el amor de un lugar que ha quedado marcado en sus memorias por sus vivencias,
acontecimientos e historias. Así definen el barrio Los Colores, las personas
que allí lo habitan.
Los
Colores, un barrio con historia…
Ubicado en la comuna 11,
este barrio que va desde la calle Colombia hasta la quebrada la Iguaná y de la
carrera 70 hasta la carrera 80, era llamado Estadio Norte, “sólo hasta
septiembre de 1993, el decreto 997, del Municipio de Medellín decidió cambiar
el nombre del barrio por el actual Los Colores”.
Antes de ser urbanizado,
este sector contaba con pocos pobladores y mangas extensas. “Recuerdo que esto
era pura zona verde, no habían iglesias ni casas, ni calles, solo caminos para
toros que se salían de los potreros. La única edificación que había era la
fábrica Invatex en donde se hacían hilos y telas” dice don Fabio Londoño, quien
lleva 48 años trabajando en el sector como barbero. “La Estrellita” es una de
las barberías más reconocidas por las personas del sector, no solo por el buen
trabajo de don Fabio, sino también por el estilo particular de su negocio:
Ubicado en la calle 53, en un garaje pequeño con sus paredes de azul cielo
visiblemente desgastadas y seis sillas blancas Rimax. Llama la atención su
viejo televisor a blanco y negro de perilla y antena y su antigua silla donde atiende
a los clientes. “Esta silla tiene 50 años conmigo” expresa Don Fabio con una
simpática sonrisa.

Don Fabio también comenta
que las primeras unidades residenciales en construirse en el barrio, fueron Los
Colores etapa 1, 2, 3 y 4 y menciona que
fue gracias a estas unidades que las personas asociaban Los Colores como el
nombre del barrio.
La importancia de estas
unidades en el desarrollo del barrio nos la confirma doña María Lucila Castrillón,
una antigua habitante del barrio, propietaria de la peluquería Marluc. Doña
María Lucila es una encantadora mujer de estatura baja, cabello castaño claro y
vivos ojos cafés, su impecable forma de vestir se ve reflejada en el orden y
excelente presentación de su negocio, un acogedor lugar de paredes y pisos
blancos relucientes que contrastan perfectamente con las sillas verde limón .
“Hoy estoy cumpliendo 36 años de trabajar sola en esta peluquería. Yo misma me
encargo de que mi negocio esté modernizado, los tiempos cambian” afirma con un
deje de orgullo que no puede ocultar.

En este mismo sector
comercial de Los Colores Etapa 1, se encuentra tal vez la tienda más
representativa de la historia del barrio: El Granero Los Colores. Su primer
propietario fue casualmente el padre de doña María Lucila. “Mi padre José Luis
Castrillón al que apodaban cañosamente “El Ñato” fue el legítimo fundador de este
granero en el año 1974, cuando se empezó a constr uir
la unidad residencial”.
Sentada en sala de su
peluquería, Doña María Lucila en un tono melancólico evoca una triste historia:
“Hace 20 años, mi papá decidió vender el
granero ante el dolor de haber encontrado a su hijo muerto en el cuarto de su
casa”.
Estratégicamente, ubicado en
una esquina de la calle 53, la más transitada del barrio, este granero aun conserva
la tradicional estructura de tienda de barrio con su revuelto completo de mercado
y granos. Su actual propietario es Don Carlos Gómez, un señor maduro de bigote
espeso y poco cabello, amable y conversador como la mayoría de los tenderos.
A partir de este momento don
Carlos nos da varias referencias que nos ayudarán a conocer muchos algunos
detalles sorprendentes sobre la historia de este barrio.
Con un aire de experto, nos
habla de cómo la heladería Kungfú, la más antigua del sector, fue construida en
el año 1965 y cinco años después uno de los dueños fundó la hoy muy reconocida
Mimos. Esta heladería que queda también en la calle 53, conserva casi intacto
su decoración original con sus ventanas ovaladas en madera, sus parasoles y
sillas de la época.
Nada
es perfecto: la seguridad, una paradoja en el barrio Los Colores…
Contario en lo que podría
pensarse en un barrio con la presencia de la Cuarta Brigada y un CAI de
policía, Los Colores también se ve afectado por algunos problemas que son un
dolor de cabeza para los habitantes del sector.
Por un lado está el tema de seguridad.
“Lastimosamente el barrio se ha vuelto muy inseguro, en los 18 años que llevo
trabajando en la calle 53, nunca había visto tantos atracos como ahora, muchas
veces he visto motociclistas que les quitan los bolsos a las mujeres del barrio
que van para sus casas” expresa algo contrariado don Carlos.
Otro testimonio muy
importante es el de doña Diana Gómez, dueña de la panadería El Limonar, tres
cuadras más abajo del Granero Los colores. “los ladrones en moto, abundan por
el sector atracando a las personas que se bajan de los buses y siguiendo los
carros para robarles. Hace poco, un señor que vive en Brisas del Estadio, le
tocó tumbar la puerta de entrada de la unidad porque unos motociclistas lo
venían persiguiendo para robarle”
Doña Flor Pinilla miembro de
la Junta de Acción comunal (JAC) del barrio y Doña Fary Bedoya, representante
de la Junta Administradora Local (JAL), coinciden en que las personas del
sector se quejan, porque se supone que somos un barrio que está protegido por
la Cuarta Brigada y por el CAI de Cuatro Vientos. “Muchas personas dicen que han
visto como los ladrones atracan al frente de los soldados y estos no hacen nada
al respecto”, afirma Doña Flor. “Los soldados se defienden diciendo que ellos
no son policías y que su mandato es no moverse del lugar que se les fue
asignado porque pueden ser sancionados” agrega doña Fary.
La misma situación también
se presenta con el CAI del Parque Cuatro Vientos. “La seguridad ha disminuido
mucho porque a pesar de que el sector se encuentra aparentemente en constante
vigilancia, en la práctica no es así. Solo acuden en el momento de un robo y si
capturan al ladrón lo castigan con algún tipo de oficio y después lo liberan”
expresa Daniela García, una joven vecina del parque.
“Este parque, fue construido
en el año 1975 en unos terrenos baldíos que solo usaban algunos vecinos para
jugar un picaito de futbol y por honor a los ventarrones, que, desafiando todas
las direcciones, deambulaban por aquel terreno, los habitantes del barrio lo
llamaron Cuatro Vientos”.
La
movilidad, un problema crónico y creciente…
La movilización en el barrio
Los Colores es cada vez más complicada, influyen en ello dos factores
importantes. El primero, es el cierre diario de las vías aledañas a la Cuarta
Brigada después de las a las 8:00 pm. Los habitantes se quejan porque esto origina
un aislamiento del resto de la ciudad. “Este es uno de los barrios de más
difícil acceso, siempre que hay un evento de orden público, el barrio queda
aislado de Medellín”, comenta Iván Gil, habitante del barrio. Por otro lado se
lamenta doña Doris Jaramillo, Presidenta de Sanción Social. “Con el cierre de
estas calles a muchos de los que vivimos aquí nos perjudica en tiempo, en
distancia y económicamente porque nos toca dar una vuelta gigante para poder
llegar a nuestras casas y es un gasto más en gasolina”.
El segundo: la
superpoblación del barrio, ahora con la construcción tanto de nuevas unidades y
edificios residenciales como de nuevos locales comerciales, la limitación de la
movilidad de los carros ha sido un problema para los habitantes del barrio. “La
movilidad se ha afectado mucho y ahora empeoró con la construcción de un
separador en el cruce de la 53 con la 74”, comenta Diana Gómez dueña de la
panadería El Limonar.
La
Cuarta Brigada, un buen o un mal vecino…
La Cuarta Brigada es parte
fundamental de la historia del barrio. “Fue construida el 30 de diciembre del
año 1919 mediante el decreto 2446 firmado por el Presidente de esa época, Marco
Fidel Suarez. Años después se empezaron a edificar casas y luego urbanizaciones
alrededor de esta sede del Ejército y se conformó entre otros, lo que es ahora el
barrio Los Colores”.
Hoy, algunos habitantes del
barrio viven inconformes con la compañía de este vecino. “La Cuarta Brigada
representa parte de la fuerza pública Colombiana lo que implica ser enemigos de
muchos grupos al margen de la ley”, dice María Cristina Carreño, habitante del
barrio, quien también recuerda aquella época en que se vieron gravemente
afectados por múltiples atentados de la mafia y la guerrilla. “Nunca se me
olvida cuando en el año 1996 Pablo Escobar lanzó un petardo desde el Cerro del
Volador a la Cuarta Brigada. Afortunadamente la granada cayó a tres cuadras y
solo produjo pérdidas materiales” comenta.
En este sentido, don Carlos Gómez
del Granero Los Colores, dice que va a impulsar una propuesta para que la
Cuarta Brigada quede por fuera de la ciudad que según él es como debería ser. “Nosotros
corremos un grave peligro, en caso de una guerra, seríamos el blanco”,
sentencia don Carlos con cara de preocupación.
Por el contario hay otros
habitantes del barrio que hacen referencia positiva a la Cuarta Brigada como
sinónimo de seguridad. “Nosotros nos sentimos muy tranquilos al tener la Cuarta
Brigada tan cerca. Nos da tranquilidad y nos cuidan”.
Buscando el progreso: ¿En detrimento de
la calidad de vida?
El
barrio Los colores se ha vuelto un sector atractivo para algunas constructoras.
Negocios y terrenos baldíos han ido desapareciendo para dar paso a grandes
proyectos inmobiliarios y comerciales.
“Desde
el año 2003 hasta ahora” ya se han terminado varios
proyectos que le han dado la bienvenida a miles de personas nuevas al barrio,
entre estos, están las urbanizaciones Los Colores, Cerro Norte, Nuevo mundo.
Por otro lado hay otros proyectos que
aun se están edificando como Oasis de Colores y Camino de Colores. También se
ha incrementado los locales comerciales que han hecho del barrio no solo un
lugar para vivir sino también para comer, tomarse un café, sacar fotocopias,
facilitando las labores diarias.
Sin
embargo, hay habitantes como doña Diana Gómez del Limonar, que piensan que
detrás de este progreso vienen problemas que le preocupan, como la inseguridad
y la afectación en la movilidad.
Este
reportaje es el reflejo de un barrio lleno de contradicciones como la mayoría
de los barrios de esta ciudad, contado a partir del recuerdo y la percepción de
algunos de sus habitantes más representativos.