jueves, 22 de agosto de 2013

Naranjal y Arrabal ¿del descenso al progreso?

Ubicados al occidente de la ciudad de Medellín y divididos por la Calle San Juan, Naranjal y Arrabal son dos barrios de la comuna 11, recordados por ser en años atrás,  sectores con habitantes de la clase obrera. En ese entonces existía la reconocida empresa  textilera Fabricato Tejicondor, que les permitió a muchos, trabajar y tener patrimonio para comprar terrenos y construir viviendas alrededor de esta.

Estos barrios, como cualquier otro, tenían casas de familia, lazos de vecindario, tiendas, fincas, entre otros aspectos que les daban identidad. Pero con el paso de los años, “la situación económica se volvió asfixiante: los bajos ingresos, el desempleo permanente y la agobiante situación, obligaron a los habitantes del barrio a alquilar piezas de sus casas a fin de paliar la terrible situación económica”.[1]

Estas circunstancias, llevaron a estos sectores a un descenso barrial, pues con la llegada de nuevos habitantes, el barrio empezó a perder sus costumbres, hábitos, valores y tradiciones.
Otro motivo, fue también la venta del lote donde se encontraba la compañía textilera Tejicondor, pues también trajo como consecuencia la pérdida de estos barrios como senos de la clase obrera.

Hoy en día, estos sectores son como los pintan, se percibe un ambiente de trabajo pesado y hostil; al caminar por sus calles, solo se ven personas en actividades de reparación de vehículos, talleres, venta de repuestos y materiales de construcción. Además, se pueden observar residuos de llantas y un olor fuerte de gasolina y grasa.

Evidentemente, la esencia barrial no se siente, no se ven personas del común caminando en 
las calles y los pocos carros que pasan son para requerir algún servicio automotriz, si existe una relación entre personas, es entre los mismos trabajadores, mecánicos o vendedores de la zona y si existe una tienda de barrio es también para aquellos trabajadores que están cansados y se quieren tomar una gaseosa.

La polémica actual de estos barrios y la Alcaldía de Medellín, radica en la incertidumbre de los habitantes de la zona quienes se sienten acosados ante la exigencia inmediata de implementar el denominado Plan Parcial propuesto por la Alcaldía. Este plan pretende reubicar a sus habitantes para darle un aire nuevo a dicho sector mediante la urbanización y activación comercial de la zona.

Al observar esta situación desde la colectividad, es un asunto que podría beneficiar a la ciudad mediante la recuperación de un sector muy central que en ciertas horas es un lugar intransitable para las personas del común. Así mismo,  traería beneficios de vivienda, comercio y seguridad

Por otra parte, es entendible la posición tomada por los actuales propietarios y comerciantes de la zona, ya que estos tienen clara la ubicación estratégica y tradicional en la cual se encuentran y les permite obtener clientes provenientes de cualquier zona de la ciudad. Al ser reubicados en el Norte, pasarían a ser competencia directa de aquellos mecánicos y talleres ya posicionados en este municipio aledaño.


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