Ubicados al occidente de la
ciudad de Medellín y divididos por la Calle San Juan, Naranjal y Arrabal son
dos barrios de la comuna 11, recordados por ser en años atrás, sectores con habitantes de la clase obrera.
En ese entonces existía la reconocida empresa
textilera Fabricato Tejicondor, que les permitió a muchos, trabajar y
tener patrimonio para comprar terrenos y construir viviendas alrededor de esta.
Estos barrios, como
cualquier otro, tenían casas de familia, lazos de vecindario, tiendas, fincas,
entre otros aspectos que les daban identidad. Pero con el paso de los años, “la
situación económica se volvió asfixiante: los bajos ingresos, el desempleo
permanente y la agobiante situación, obligaron a los habitantes del barrio a
alquilar piezas de sus casas a fin de paliar la terrible situación económica”.[1]
Estas circunstancias,
llevaron a estos sectores a un descenso barrial, pues con la llegada de nuevos
habitantes, el barrio empezó a perder sus costumbres, hábitos, valores y
tradiciones.
Otro motivo, fue también la
venta del lote donde se encontraba la compañía textilera Tejicondor, pues
también trajo como consecuencia la pérdida de estos barrios como senos de la
clase obrera.
Hoy en día, estos sectores
son como los pintan, se percibe un ambiente de trabajo pesado y hostil; al
caminar por sus calles, solo se ven personas en actividades de reparación de
vehículos, talleres, venta de repuestos y materiales de construcción. Además,
se pueden observar residuos de llantas y un olor fuerte de gasolina y grasa.
Evidentemente, la esencia
barrial no se siente, no se ven personas del común caminando en
las calles y
los pocos carros que pasan son para requerir algún servicio automotriz, si
existe una relación entre personas, es entre los mismos trabajadores, mecánicos
o vendedores de la zona y si existe una tienda de barrio es también para
aquellos trabajadores que están cansados y se quieren tomar una gaseosa.
La polémica actual de estos
barrios y la Alcaldía de Medellín, radica en la incertidumbre de los habitantes
de la zona quienes se sienten acosados ante la exigencia inmediata de
implementar el denominado Plan Parcial propuesto por la Alcaldía. Este plan
pretende reubicar a sus habitantes para darle un aire nuevo a dicho sector
mediante la urbanización y activación comercial de la zona.
Al observar esta situación
desde la colectividad, es un asunto que podría beneficiar a la ciudad mediante
la recuperación de un sector muy central que en ciertas horas es un lugar
intransitable para las personas del común. Así mismo, traería beneficios de vivienda, comercio y
seguridad
Por otra parte, es
entendible la posición tomada por los actuales propietarios y comerciantes de
la zona, ya que estos tienen clara la ubicación estratégica y tradicional en la
cual se encuentran y les permite obtener clientes provenientes de cualquier
zona de la ciudad. Al ser reubicados en el Norte, pasarían a ser competencia
directa de aquellos mecánicos y talleres ya posicionados en este municipio
aledaño.
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